Cómo identificar un criadero responsable: guía para adoptantes

Adquirir un gatito es una decisión sumamente importante y elegir el criadero adecuado puede marcar una gran diferencia en la salud, carácter y bienestar del animal que pasará a formar parte de tu familia. En un mundo donde abundan los anuncios y las páginas vistosas, distinguir entre un criadero ético y otro que no lo sea, puede resultar un desafío.

Con esta guía, haciendo las preguntas correctas podrás identificar un criador responsable de forma inmediata.

  1. Transparencia total: un criador responsable no tiene nada que ocultar con lo que debería mostrar dónde viven sus gatos (en redes o videollamada si no admite visitas), explicar quiénes son los padres del gatito, compartir los resultados de los test sanitarios realizados si se los solicitas, facilitarte los datos del veterinario habitual del centro, tener públicamente visible el número de su núcleo zoológico y de su afijo de cría, tener una actividad económica que gestione la venta de sus cachorros, etc.
    • Señales positivas: el criador te hace preguntas previas para asegurarse de que tu hogar es el adecuado para la introducción de un gatito. A cambio, te facilita los datos mas relevantes de su criadero.
    • Señales negativas: solo muestra interés por cerrar rápido la venta.
  2. Contrato y compromiso: un criadero ético siempre entrega un contrato de adquisición donde se detallan todos los datos del gatito, se incluyen cláusulas de garantía sanitaria y se detallan los derechos y obligaciones del criador y del adquiriente. También entrega los cachorros con un certificado sanitario emitido los días previos a su recogida.
    • Señales positivas: incluye cláusulas de seguimiento y ofrece apoyo tras la adquisición.
    • Señales negativas: entrega el gatito sin documentos, sin chip identificativo ni factura.
  3. Control sanitario y genético: en un buen criadero se hacen test de enfermedades como FIV y FeLV a todos los parentales, además de test específicos según la raza concreta que se críe; los gatitos se entregan desparasitados y vacunados, con certificado de pedigrí y siguiendo el correspondiente protocolo veterinario; se controla la consanguinidad y se seleccionan reproductores equilibrados.
    • Señales positivas: el criador explica sus decisiones de cría con fundamento, no con excusas. Entrega toda la documentación legalmente exigible en cuanto a pedigrí, cartilla sanitaria, controles veterinarios probados, etc.
    • Señales negativas: te dicen que «todo está bien» pero no te entregan papeles que lo respalden. Pretende que creas que un gato de raza puede entregarse sin pedigrí.
  4. Gatitos bien socializados: las primeras semanas son clave en el desarrollo del cachorro. Un criador responsable maneja los gatitos a diario, los expone a sonidos, situaciones, olores, comida de distintas texturas, juguetes y contacto humano. Nunca entrega un cachorro antes de las 12 semanas y te informa sobre el carácter de cada gatito, asesorándote en función a su desarrollo.
    • Señales positivas: el gatito es curioso, confiado y afectuoso. Está habituado a comer varios tipos de alimentos, se deja manipular con facilidad, acepta las visitas al veterinario de forma equilibrada, etc.
    • Señales negativas: el gatito es extremadamente miedoso y/o agresivo, te lo entregan sucio o enfermo.
  5. Cría limitada y con propósito: un criador ético no tiene decenas de camadas al año. Por el contrario, cría pocas camadas y con mucho cuidado, cuenta con un plan de mejora racial y bienestar y retira a sus reproductores cuando ya no es saludable para ellos seguir criando.
    • Señales positivas: conoce bien la genética y características de la raza, además de los cuidados necesarios para que el gato lleve una vida saludable y feliz.
    • Señales negativas: comercializa varias razas y animales distintos, sin especialización ni información. No facilita información de interés a la familia y procura entregar los cachorros antes de la edad mínima de 12 semanas.

En conclusión, un criador responsable te entregará un ejemplar sano y te facilitará las bases para establecer con él una relación duradera y feliz. Si surgen problemas, tendrás una garantía sanitaria y/o el respaldo y asesoramiento necesarios.

La crianza ética no se trata solo de estética o pedigrí, sino de amor, compromiso y respeto por los animales. Si tienes dudas al elegir, recuerda que un criador ético siempre estará dispuesto a enseñarte como trabaja. Si algo te hace sentir incómodo, confía en tu intuición.

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